José Vicente Prieto y Ramos. Nació en Extremadura, España, hacia 1775 y falleció en Guadalajara hacia 1845.  Vivió en Panamá donde conoció a la familia Olasagarre.  Se casó con Teresa Olasagarre y Vera. Junto con su cuñado, Pedro Juan de Olasagarre, llegó al puerto de San Blas (Nayarit) en 1813, apenas estallada la guerra de independencia, con la bolsa llena de miles de pesos y con ideas que cambiarían el comercio en Jalisco. Pedro Juan compró de contado la enorme y rica hacienda de Atequiza en 1819, cosa poco común entre los ricos jaliscienses acostumbrados al crédito, además fue el primer empresario individual en todo el occidente mexicano.

 

 

José Vicente y su cuñado Pedro Juan llegaron a México en un barco de este último, llamado La Fragata Cazadora, que comercializaba mercancias en todo el Pacífico.  Ambos fundaron varias compañías agrícolas y mercantiles.  Tenían inversiones en Kingston y en Londres en miles de libras esterlinas. Poseían en Atequiza enormes cantidades de ganado para la venta de carne. La hacienda tenía huertos ricos en frutas del país, lechería, cuartos para la fabricación de queso y grandes graneros, era una de las más ricas en la vecindad inmediata de Guadalajara con sus verdes sembradíos de trigo y gozaba de una temperatura desconocida en las provincias centrales aún durante los meses más calientes. Pedro Juan y su hijo Manuel Jesús Olasagarre fueron dos personas que impulsaron la economía regional en el siglo XIX. Manuel Jesús, quién había estudiado enInglaterra, fundó la textil La Escoba, mediante un ambicioso proyecto que revolucionó la industria en Jalisco. Además fue Ministro de Hacienda en 1854 en una de las gestiones del presidente Antonio López de Santa Anna.

 

El nombre de José Vicente y el de su hijo Sotero son incluidos en el grupo conocido como “los panameños” integrado por mercaderes “ilustrados y laboriosos” que llegaron a Guadalajara y al Puerto de San Blas provenientes de Centroamérica y que tuvieron tal influencia en la región que el historiador Alberto Santoscoy llamó “la época de los panameños” al periodo de 1812 a 1815. Varios de ellos se establecieron en la capital de Jalisco en donde “desempeñaron un papel protagónico, tanto en el comercio como en el mercado crediticio”.

Hay una leyenda que se cuenta en la familia. Don José Vicente era un hombre muy dado a los libros. Entre los libros de su biblioteca tenía las obras de Voltaire, la Historia de las Matemáticas de Montuclà [que ahora obran en poder de Carlos Prieto de Castro] y muchos otros libros que la Iglesia de aquella época no veía con buenos ojos (de hecho, los libros de Montuclà tienen porciones censuradas por el Tribunal del Santo Oficio por ser 'ofensivas contra los teólogos escolásticos'). Su esposa, doña Teresa Olasagarre y Vera, parece haber sido una mujer muy devota. Cuando don José Vicente tuvo que hacer un viaje a la ciudad de México, la chozna aprovechó la oportunidad para ver a su confesor e informarle de la biblioteca que tenía su marido. El sacerdote le dijo a doña Teresa que su marido se iba a condenar teniendo semejantes libros, que si quería librarlo del fuego ardiente de los infiernos debería purificarlo quemando toda su biblioteca. Doña Teresa accedió a hacerlo y cuando don José regresó de México su mujer se le hincó extendiendo los brazos y poniendo los dedos de las manos en cruz y le dijo: ¡Mátame Prieto, te quemé tu biblioteca! Dicen que don José le respondió: ¡Qué suerte, mis libros favoritos los tengo prestados! En todo caso, parece que ésta fue la razón por la que tanto las obras de Voltaire como la de Montuclà se salvaron del fuego purificador.

 


Carlos Prieto de Castro
[José Vicente Prieto y Ramos es mi primer chozno]