Pedro Juan de Olasagarre nació en Panamá, entonces parte de Nueva Granada, actualmente Colombia, y falleció en Guadalajara, Jalisco. Por suerte nació, pues se cuenta que a su madre, al estar embarazada de Pedro Juan, le cayó un rayo y la “mató”. Como es la costumbre, aquella noche fue velada. La familia Olasagarre Vera tenía una hacienda en Panamá, que entonces era provincia de Nueva Granada, es decir, la Gran Colombia, en la que tenían esclavos negros, que si bien esclavos habían recibido, especialmente de esta mujer, un muy buen trato.

 Dados los conocimientos de “medicina tradicional” de los negros, los esclavos, que mucho habían querido, a doña Manuela, pidieron a la familia que antes de enterrarla definitivamente, permitieran enterrarla en el lodo en posición vertical, pues eso podría traerla nuevamente a la vida. Así se hizo y resulta que a los dos días de semejante entierro, doña Manuela resucitó... y parió después a su hijo varón, quien ya en México, se convirtió en un importante empresario en Guadalajara, donde se le conocía como el "panameño". Del primero de sus cuatro matrimonios -con Gertrudis Mejía, dio como descendencia la rama de los Foncerrada.

 

 

Este hombre, de ascendencia vasca, de Múzquiz, muy cerca de Bilbao, pero proveniente de Panamá llegó al puerto de San Blas, Nayarit, en 1813, apenas estallada la guerra de independencia, con la bolsa llena de miles de pesos y con ideas que cambiarían el comercio en Jalisco. Compró de contado la enorme y rica hacienda de Atequiza en 1819, cosa poco común entre los ricos jaliscienses acostumbrados al crédito, además fue el primer empresario individual en todo el occidente mexicano. Era casado con Ignacia Villaseñor, y en 1829 le compró a su suegro José María, la hacienda de Huejotitán en 50 mil pesos.

Don Pedro, poseía un barco propio, llamado La Fragata Cazadora, que comercializaba en todo el Pacífico, fundó varias compañías agrícolas y mercantiles. Su principal socio fue su cuñado José Prieto y Ramos, tenía inversiones en Kingston y en Londres en miles de libras esterlinas. Poseía en Atequiza enormes cantidades de ganado para la venta de carne, tenía la hacienda huertos ricos en frutas del país; lechería, cuartos para la fabricación de queso y grandes graneros, era una de las más ricas en la vecindad inmediata de Guadalajara con sus verdes sembradíos de trigo y gozaba de una temperatura desconocida en las provincias centrales aún durante los meses más calientes. Pedro Juan y su hijo Manuel Jesús Olasagarre fueron dos personas que impulsaron la economía regional en el siglo XIX. Manuel Jesús, quién había estudiado en Inglaterra, fundó la textil La Escoba, mediante un ambicioso proyecto que revolucionó la industria en Jalisco. Además fue Ministro de Hacienda en 1854 en una de las gestiones del presidente Antonio López de Santa Anna.