María del Consuelo Lozano Eppen. Nació en la Comarca Lagunera el 28 de noviembre de 1889 y falleció en la Ciudad de México el 16 de junio de 1966. Doña Consuelo, como cariñosamente la llamábamos, nació en el rancho El Fénix, propiedad de la familia Aschenborn, de la cual descendía Margarita Eppen Aschenborn, su madre.  El apellido Aschenborn (Aschen-geboren) significa "nacido de las cenizas"; de ahí el nombre del rancho.  Fue hija del médico ginecólogo, también originario de la zona de La Laguna, Saturnino Lozano Martínez.

Al comienzo de la Revolución se fue a vivir a San Antonio, Texas, en compañía de su sobrina, María Lack Eppen (quien era nieta de Andrés Eppen Aschenborn, hermano mucho mayor de Margarita), que tenía más o menos la misma edad que ella.  En la casa de pensión donde vivían, tuvo ocasión de conocer a Venustiano Carranza, que también se alojó ahí.

Poco tiempo después conoció a Luis Palomares y Martínez, con quien contrajo nupcias cuando tenía 22 años.  Estando embarazada de su hijo, Luisito Palomares Lozano, falleció su esposo, quedando ella viuda.  A la edad de 3 años, el pequeño también falleció.

Necesitada de trabajo, buscó al General Carranza, quien le extendió una carta de recomendación, con la que consiguió un puesto de secretaria en el Observatorio Astronómico Nacional, donde a la sazón trabajaba Julio Prieto Rodríguez, encargado del mantenimiento de los péndulos de los relojes que daban la hora de México.

Al poco tiempo se casaron y tuvieron una pequeña, Teresita Prieto Lozano, quien falleció a los 11 meses de edad.  Poco tiempo después su fortuna cambió, y tuvo dos hijos más, Raúl y Carlos, quienes vivieron 89 y 91 años, respectivamente.

Contaba con vergüenza, que su padre, Saturnino Lozano, había procreado un hijo (o más) fuera de matrimonio, Saturnino L. Cedillo, quien fue general revolucionario, acérrimo combatiente de los cristeros durante la Guerra Cristera de los años veinte.  Y, después de haber sido gobernador de San Luis Potosí, su estado natal, y siendo secretario de agricultura del presidente Ortiz Rubio, fue entusiasta impulsor de la candidatura de Lázaro Cárdenas a la presidencia.  En 1938 se rebeló contra Cárdenas y murió en 1939 en un enfrentamiento contra los federales.

Doña Consuelo fue una católica convencida, lo que hacía que le doliera más que su presunto medio hermano combatiera cristeros y profanara iglesias.  Mi abuela contaba que aventaba estiércol en los templos católicos.

Parece que aún siendo muy jovencita, Margarita Eppen Aschenborn, la madre de doña Consuelo, fue madre de un pequeño, hijo de un señor de apellido Chávez, que fue adoptado por una familia duranguense, amiga de los Eppen.  Este niño (Ignacio Chávez Eppen) fue llamado Ignacio Fierro y conocido en la familia como "el padrino Nacho".  Uno de los hijos del padrino Nacho fue el distinguido químico Efrén Fierro Camargo, quien fuera profesor de la Escuela de Chapingo.

El 14 de febrero de 1958, la abuelita sufrió un derrame cerebral que le afectó el habla, y le dificultó el andar.  Los últimos años, los pasó en una mecedora, donde se alegraba mucho de que sus nietos la visitaran.  Era de rigor que todos los nietos, amontonados en su cama, vieran los domingos de 19:00 a 20:00 por televisión el famoso Teatro Fantástico de Enrique Alonso.

La abuelita Chelo fue una madre y una abuela consentidora a quien todos sus nietos quisieron mucho.

Falleció debido a serios problemas circulatorios que obligaron a que le fuera amputada una pierna.