Javier Bracho Carpizo

"Yo vivo las matemáticas con el estómago, con emoción, sentimiento e intuición. Soy muy obsesivo, y me puedo obsesionar por un objeto o por una pregunta. Escogí­ ser matemático porque siempre confié más en mi manera de razonar que en mi memoria."

Javier Bracho Carpizo (el Roli)

Si te lo encontraras en la calle sin saber quién es, por su aspecto podrías pensar que se trata de un pintor o un poeta; un artista desenfadado. Pero Javier Bracho Carpizo en realidad es un matemático. Apenas cinco días antes de esta entrevista sufrió la pérdida de su maestro y padre por encariñamiento, Víctor Neumann Lara. “Las matemáticas producen vínculos humanos muy profundos porque, a diferencia de otros lenguajes, al compartir el lenguaje matemático estás seguro de que el otro entiende exactamente lo que quieres decir y viceversa, no hay lugar a dudas porque casi estás en la cabeza del otro y el otro en la tuya”, es lo primero que dice a ¿Cómo ves? 

Estudió la licenciatura en matemáticas en la Facultad de Ciencias de la UNAM y obtuvo el doctorado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT). A partir de entonces es profesor de la Facultad de Ciencias e investigador del Instituto de Matemáticas de la UNAM, del cual es actualmente director. Es miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel 3. Recibió la Distinción Universidad Nacional para Jóvenes Académicos en Docencia en Ciencias Exactas en 1993. Además de artículos de investigación, tiene tres libros publicados: uno de divulgación y otro de texto en el Fondo de Cultura Económica, y es coautor del libro de Matemáticas de la Enciclopedia de Conocimientos Fundamentales UNAM-Siglo XXI publicada recientemente.

Video acerca de Javier Bracho Carpizo (el Roli)

Video del  "Cubo de Roli"

"Este vistoso objeto está compuesto por doce hélices, dos de cada color, con la propiedad de que cada hélice toca a todas las demás hélices, excepto a aquella de su mismo color. Las hélices tienen como estructura base al cubo de cuatro dimensiones, también llamado teseracto.

Imaginar un espacio de cuatro dimensiones en el que existan diversos cuerpos geométricos que lo habiten, serí­a tanto como pedirle a un cuadrado estampado en una hoja de papel que imaginara a una esfera que vive en un espacio tridimensional, como el que nosotros percibimos con la ayuda de la estereovisión de nuestros dos ojos.

Difícil de imaginar, mucho más de explicar sin que los términos utilizados rebasen el universo de nuestros conceptos comunes. Es por ello que la tortura comienza para el doctor Javier Bracho, investigador del Instituto de Matemáticas de la UNAM, que se toca la barba, se jala el cabello y ríe contagiosamente al tratar de recrear alguna imagen que nos ayude a entender cómo es que un poliedro viviría mejor y más feliz en una cuarta dimensión.

Pensamientos de Javier Bracho

“las matemáticas y el arte son hijas de la obsesión humana por lo bello, por la creación. Incluso también hay gustos: hay teoremas feos, pero eso es cuestión de gustos igual que la música o la pintura.”


Javier Bracho

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